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BOLIVIA Y PERÚ ¿CÓMO ES ESTE VIAJE Y QUE SIGNIFICA SER MOCHILERO EN EJU?

BOLIVIA Y PERÚ ¿CÓMO ES ESTE VIAJE Y QUE SIGNIFICA SER MOCHILERO EN EJU?

Las más de 1.000 personas que ya confiaron en nosotros y en este viaje te lo pueden contar, intentamos que este no sea un viaje individual sino familiar. ¿Cómo lo hacemos? Con fiestas obvio. ¡Mentira! Bueno, también. Pero no; lo hacemos interesándonos de verdad por las demás personas, respetando sus pensamientos y sus ritmos y apreciando lo que tienen para ofrecer. La oportunidad de desarrollar muchas amistades a lo largo de tantas aventuras compartidas juntos, está ahí, durante los quince días.

Primer viaje a Bolivia Perú, en noviembre del 2015.

Somos conscientes que todos tienen historias de vida, algunas más delicadas que otras, que somos humanos y que si nos gusta la idea de realizar esta locura de viaje es porque probablemente estamos buscando una respuesta a algo, dentro de nosotros, y lo pensamos descubrir haciendo este viaje.

Por eso, queremos que lo disfrutes y vivas estos quince días siendo tu mejor versión, la versión que se aventura con sus amigos del viaje, que lo mira todo con ojos de niño y con sed de aprender de otras realidades, otras formas de vida en el mundo. Siempre respetando y cuidando nuestro ambiente y a todas las personas con las que nos cruzamos.

Ser mochilero, no es llevar mochila o quedarse en hostales. En EJU es desprenderse de los lujos y la seguridad de que las cosas van a salir como las planeaste, es dejarse llevar y comenzar a ser espontáneo, es volver a tu ser. Ese ser no necesita mucho más que agua, comida caliente, una cama y amigos nuevos.

Esto es lo que vendemos en EJU, la experiencia de conocerte en situaciones diferentes a tu realidad y a ser feliz con lo que afuera el mundo tiene para ofrecerte. Hagamos una prueba de 15 días juntos. Pero ¡ojo!, ya queremos avisarte que cuando el bicho viajero pica, pica fuerte. La picadura puede enfermarte de hambre de ver con estos nuevos ojos un poco más de los rincones que nuestro universo tiene, y que están esperándote. El mundo no es solo nuestro hermoso Paraguay. Imagináte conocer Tailandia, Egipto, Grecia o Sudáfrica. ¿Qué será que pasa por allí?

Empecemos primero por Bolivia y Perú, y ojalá puedas vivir esta experiencia con nosotros.

BOLIVIA es un país súper interesante. No es raro ver mujeres con trajes típicos cargando a sus bebés en la espalda por todas partes, o llevando gigantescos bolsos con mercadería. Hay zonas donde se alcanzan 4200 metros de altura y es normal que ciertas personas sientan mareos, dolores de cabeza, o sientan que se cansan ante el mínimo esfuerzo físico, si sos muy sensible a las diferencias de presión un dicho útil de la zona es “caminar despacito, comer poquito y dormir solito”, aparte de la hoja de coca o el vértigol como remedios posibles. La moneda nacional se llama “boliviano”, un dólar son 7 bolivianos. En cuanto a la ropa, llevar al menos un abrigo potente porque a más de 4000 metros sobre el nivel del mar es fácil que sientas frío. Intenta comprar agua embotellada, el agua de la canilla no es potable. La dificultad de algunas manifestaciones de gente en contra de su gobierno en los caminos a veces puede retrasarnos, pero solo se debe esperar y respetar sus motivos. ¡Tener extremo cuidado al cruzar las calles! En Bolivia la cultura vial es casi nula y no es raro que los conductores crucen con el semáforo en rojo. Bolivia es un lugar lleno de una identidad multicultural riquísima esperando a que la descubras. El país del altiplano te invita a ser viajero, a internarte en esa cultura y a vivir la experiencia boliviana.

HOLA

PERÚ es un país que posee enorme riqueza histórica, cultural, turística y gastronómica, lo que atrae a miles de personas cada año. Su idioma oficial es el español, aunque en algunas zonas rurales se hablan lenguas originarias como el quechua o el aymara. La moneda peruana es el SOL y tres soles equivalen aproximadamente a un dólar. Cusco está a una altura de 3.400 metros, ya más baja que Bolivia. La cocina peruana es una de las más reconocidas a nivel mundial. Algunos platos tradicionales son su glorioso ceviche, la causa rellena, el ají de gallina o la papa a la huancaína, probalos si o si. El pisco sour es el licor más popular de Perú, contiene huevo y con los chilenos se disputan su creación, probalo si o si. 

Ahora, tengamos un pequeño momento cultural:

Resulta ser que la palabra MACHU significa: viejo/a y PICHU: miembro viril. Por lo que la forma correcta de decir o leer Machu Picchu, es Machu PIJCHU. Así, si estamos diciendo: MONTAÑA VIEJA.

Upsi.

 

Caminando 322 kilómetros a Santiago de Compostela.

Caminando 322 kilómetros a Santiago de Compostela.

Cuando era chica, íbamos con toda mi gran familia a Chauria, el campo de una tía en Paraguari a pasar juntos algunos fines de semana. Nos gustaba mucho hacer expediciones juntos. Casi siempre craneados por mi papá y tío Walter, y seguidos fielmente por toda la prole. La idea una vez fue ir a descubrir el famoso Salto Cristal, bastante desconocido aún por los paraguayos, en el año 2002.

Nos subimos todos a la van de papá y empezamos el camino de asfalto y luego tierra hasta donde se pudo. Había llovido mucho por lo que decidimos parar el auto y seguir el camino de tierra a pie. Nadie tenia ni la menor idea de lo que le esperaba a este grupo de adultos, adolescentes y niños chiquitos. Para empezar, no sabíamos muy bien donde estabamos ni cuanto faltaba.

Nos perdimos por no ver la flechita minúscula en un cartel y algunos comenzaron a alucinar que escuchaban una cascada de agua (?). Con todo eso encima, los bichos empezaron a atacar. En uno de esos ataques, supuestamente una víbora le mordió a mi hermano mayor, que volvía gritando y corriendo desde más adelante; a lo que mi madre, desesperada, se saca el corpiño para proceder a un torniquete en el brazo. Luego me pican dos abejas en la mano a mi, y eso, más el calor, el cansancio y mi personalidad dramática lograron que me sentara a rendirme, y morir. Si, literal, se lo dije a mi papá: no puedo más, me voy a morir acá, sigan sin mi.

Esta es una foto de ese día, con mis padres y hermanos. Sobrevivimos, don’t worry.

Pero así es como creía que crecí, pensando que era una debilucha.

No recuerdo como fue que me enteré de la existencia del Camino a Santiago; pero varios meses atrás, lo vi en el Facebook de una amiga paraguaya que valientemente lo estaba haciendo sola. Despertó mi curiosidad y empecé a buscar videos de gente que lo hacía y contaba su experiencia. Dudas. Reflexión. Mejor no. Mi plan era estar en España octubre y noviembre del 2017 para empezar mi trámite de la nacionalidad española. En octubre me inscribiría a un programa de nómadas digitales en Barcelona llamado UNSETTLED (ya escribiré al respecto) y en noviembre, no tenía mucho que hacer.

Llegó casi el fin del mencionado programa y en una de las noches de despedidas con el grupo, estaba esperando en fila para ingresar a mi boliche favorito en Barcelona, Jamboree. Btw, allí suena el hip hop más genial de la historia del u-ni-ver-so. Esperando nuestro turno para entrar y haciendo conversación con mi acompañante, Lala, le cuento que no tengo nada planeado para hacer en noviembre y eso me desesperaba un poco. Que se me había ocurrido tal veez ir a hacer el Camino de Santiago, pero que no me creía capaz, así que lo descartaba. Para mi sorpresa,  ella me cuenta que hizo El Camino un par de años atrás. Desde Francia caminó hasta Santiago, fue hasta Finisterra y decidió seguir caminando hasta Portugal y volver nuevamente a pie hasta Santiago. WHAT. Me mostró el tatuaje en el pie dedicado al Camino y me alentó a que lo haga. Que es lo más hermoso que le sucedió en la vida.

La necesidad de hacer algo que ocupe mi mente y me haga pensar claramente acerca de todos los aspectos de mi vida me empujaron a animarme. Tenía 20 días libres, ganas de una nueva aventura, otro duelo amoroso y la curiosidad de ver que tal me iría. Todo cerraba.  En la fila del boliche, decidí que lo haría yo también. Era un sábado por la noche y empezaría el lunes.

El 02 de noviembre del 2017, empecé. Pasito a pasito, desde León, hice 25km a pie.

Llegué a la tarde a un albergue en San Martin del Camino. Pagué 6 euros y me llevaron a la habitación comunitaria, de muchas camas, en donde no había un alma más que yo. Me quedé profundamente dormida, así como estaba, un poco mojada por la lluvia y muerta de frío. Al despertarme por la noche sentí demasiado silencio y fui a ver quien más estaba por allí. Nadie. Pero me encontré en la sala un libro que me acompañó ese día, y hasta el final.

El libro se llama WILD y trata sobre la historia real de una mujer de 27 años que decidió caminar sola con una mochila, sin experiencia ni idea de lo que le esperaba, 1.770km de sol, nieve, desierto, víboras, osos, insectos y mil quien-sabe-que peligros más. Desde México hasta Canadá. En su soledad analiza y reflexiona sobre su vida. Aprende y se conoce a ella misma. Entiende que es lo que busca de la vida y trabaja en su paz interior. ¿Pero por qué semejante locura, dirán? No lo sé. Creo que los dramas existenciales por los que todos pasamos en algunos momentos de la vida, nos llevan en busca de la espiritualidad y de actividades un poco raras, para evolucionar. No se si la entiendo, pero creo que hice algo parecido, aunque más breve. En ese libro, me veía yo.

“Nada me había preparado para aquello, cada día en el camino era la preparación para el día siguiente” – Wild.

El segundo día fue catastrófico para mi, y conlleva una enseñanza para todo el que quiera hacer el camino. No te confíes. Me levanté esa mañana, toda adolorida y me dije: hoy volveré a caminar los 24 km necesarios hasta Astorga; y lo hice. Llegué muy bien a los 20km. Pero me faltaban 4km más para la ciudad. En un momento, decido ignorar las flechas del camino, e ir por donde yo creía sería más corto, ya que las flechas venían llevándome por senderos alternativos. Gran error. Camine 5km medio perdida y ya sin batería en el celular. Había retrocedido sin saberlo. Cuando me entero de esto, veo que me faltaban otros 5km para llegar nuevamente a Astorga. Dolor. El cuerpo me dijo BASTA. Pero lo seguí arrastrando; ya no caminaba, rengueaba. Cada paso era una tortura para partes de mi cuerpo que no sabia podían sentir dolor. Ese día, caminé 30km.

El tercer día, con tanta lluvia, solo pude caminar 13km hasta El Ganso. Me ofrecieron un colchón por que el único albergue del pueblito ahora estaba lleno de peregrinos. Lavé mi ropa y me di un baño caliente. Unos chicos que estaban ahí me invitaron a participar de su cena. La reunión fue de coreanos, franceses, un italiano, un belga y una paraguaya, comiendo fideos a la bolognesa y tomando juntos vaaarios vinos. Nos reímos mucho. Hice mis primeros amigos del camino y decidí caminar con ellos al día siguiente.

Otra vez, 30 kilómetros. Con subidas y bajadas de montaña, se nos hizo de noche. Compartiendo la caminata, me di cuenta, que mi ritmo era muy diferente al de los demás. Yo era la lenta. En varias ocasiones tuvieron que esperarme y y no quería apurarme por los demás. Estoy haciendo mi camino y mi experiencia, me dije; por lo que al día siguiente, decidí seguir sola. Igualmente, la cantidad de veces que te volves a cruzar con todas las personas que conoces en el camino o en otros albergues por pura coincidencia, son incontables. Todos están haciendo el mismo camino, por lo que los ves de vuelta a todos. Tanto, que una vez distraída con el celular caminando sola me equivoqué de camino y me salvó el ¡Laurraaaaaaaaaaaa This Waaaaaayyyy! Los franceses iban atrás. Pe-la-da.

Otro día caminando sola, paré en Pieros. Un pueblito de dos calles y nada más. Tan solo un albergue, vegetariano. Llegué a las 4 de la tarde muerta de hambre. La señora, Mar, me preparó lo único que había en ese momento; una sopa de verduras (oh oh yo no tomo sopas y menos de verduras) que acepté y para mi sorpresa, me encantó. Conversando, le pregunto si puedo subir a su sala de meditación que antes vi en un cartelito. Me preguntó si yo meditaba. Si. Luego me preguntó si no me animaba a dar una clase guiada a los demás peregrinos. Nervios. Pero le dije que sí, me animaba. Me presenté en inglés y español, a un grupo de aprox de 10 personas. Avisé que era mi primera vez y que les enseñaría lo que sé. Ejercicios de respiración, saludos al sol y un poco de meditación guiada fue la primera clase que di en mi vida sobre esto, y me encantó. Gracias a Mar ahora soy instructora de yoga y me gustan las sopas de verduras.

En Villafranca del Bierzo, al día 6 de caminata, conocí a las personas que me acompañarían de ahi en más durante todo mi camino a Santiago. El muy bizarro y siempre en las nubes, Xicu, de ibiza y el realista/pesimista, rengo y muy conversador, Albert, de las Islas Canarias. La chica de las fotos es Janet, una suiza que no me quería mucho, por hablar tanto con su objeto de deseo, Albert. ¡Cuantas parejas vi formarse en este camino!

Pero lo que merece un párrafo aparte son los bosques de Galicia. No tenia idea que un ambiente natural podía conmoverme hasta las lágrimas; o quizás fueron la mezcla de emociones y sentimientos por pensar tanto, en los seres que amas o amaste, en mi niñez y los cuentos que mamá nos contaba para dormir, en lo bendecida que es toda mi vida y lo agradecida que en realidad estoy por ello. Detenerme a valorar que a pesar de no tener excelente visión, con anteojos, puedo VER. Que tengo piernas, pies y hasta todos mis dedos para hacer este camino sin problemas. Que tengo a mis padres, que están juntos, se aman y me aman. Que lo que me hace infeliz es pensar en lo que no tengo y que pensando en todo lo que si tengo, no tengo derecho a no ser feliz. Que el servicio y mi amor a los demás es lo que va a llenar mi corazón. Nunca lo material. Que con solo dos ropas en una mochila, puedo vivir inmensamente feliz. Los bosques de Galicia, me enseñaron eso; a ser inmensamente feliz.

Llegar a Santiago, el día 15, fue horrible. Jamás me sentí así antes. Faltando 3km para llegar me sentía ansiosa y enojada. No me entendía y fue una tortura para mi estar conmigo ese tramo. Llegué a la iglesia de Santiago y no sentí nada especial. Me di cuenta, que por más cliché que esta frase sea, el camino no era llegar, el camino era el camino, y odiaba que se haya terminado. ¿Y ahora qué? ¿Como que no me voy a levantar mañana a caminar 20 kilómetros? Es adictivo, es automático, es hermoso. Me calmé, me encontré con mis amigos que ya habían llegado y celebramos juntos el final.

Regalarse a uno mismo este tiempo en el camino, es el mejor de los regalos. Cualquiera puede hacerlo y es lo más enriquecedor que hice en mi vida. Por eso, lo haré de nuevo. Esta vez desde el inicio.

Te unís? Eso si, cada uno a su ritmo. 🙂


QUE LLEVAR AL CAMINO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA 

  • Una mochila. Yo elegí una chica de 20 litros en la que entró todo lo que necesitaba. De verdad, no es necesario llevar la mochila más grande que encuentres siendo que es mucho lo que vas a caminar cada día y si estás incómodo/a, empezará a doler.
  • Championes o botas tuyas, usadas. No estrenes calzado por que te pueden lastimar y sacar ampollas.
  • Bolsa de dormir. No te preocupes, no vas a dormir en el piso, pero en algunos albergues no dan frazadas (en casi todos si dan) así que te metes en la bolsa sobre tu colchón, y listo.
  • Campera rompe viento. Me compré una campera de tela finita pero que aguantaba temperaturas bajas, nunca necesité de más abrigo.
  • Tres mudas de ropa. Incluida la que lleves puesta. Vas lavando tu ropa en los albergues. Ofrecen servicio de lavado y sacado por aproximadamente 5 euros en total. Tus medias y ropa interior las puedes lavar en la ducha y dejar secando en la noche.
  • Toalla. Recomiendo las que son especiales para viaje, de tela que se secan rápido y enrollan chiquititas.
  • Zapatillas. Para ingresar a la ducha y relajar tus pies cuando hayas llegado a los pueblos y albergues.
  • Piloto de lluvia. Grande, con capucha y de tela resistente que pueda cubrir tu mochila también.
  • Tu celular, auriculares, cargador. No recomiendo llevar cámara profesional de fotos, mucho peso.
  • Bálsamo de tigre. O alguna pomada o aceite con lo que puedas hacerte masajes en los pies o en partes del cuerpo que te puedan doler.
  • Ibuprofeno. Para los dolores musculares de algunos días, ojo, no abuses con este remedio.
  • Tarjeta de crédito/débito y efectivo. Calcula gastar como mucho 30 euros al día.

COSTOS EN EL CAMINO

  • Albergues: 7 a 10 euros la noche. Con wifi y duchas calientes. No incluyen desayuno.
  • Comidas: 5 euros un bocadillo, así le dicen a los sandwiches gigantes. 5 euros los platos combinados (panceta, jamón, huevo y papas fritas) y 10 euros los menúes de peregrino (con primer plato, segundo plato, postre y bebida). Ojo! te dejan re lleno.

TIPS DEL CAMINO

  • Descargate esta APP antes de empezar el camino. Podrás ver las etapas, los caminos que puedes hacer, los kilómetros, las distancias entre pueblos y la oferta de albergues.MUST. Descargate esta APP para conocer los caminos, kilómetro, albergues y pueblos por los que estarás pasando.
  • Hay una variedad de caminos que puedes hacer para llegar a Santiago. La más concurrida y conocida es la del Camino Francés desde Sant Jean Pied de Port, Francia, con un total de 800km. Deberias tener al menos 40 días para hacerlo completo.
  • Recomiendo calcular la cantidad de días que tienes disponibles para hacerlo y suponiendo que caminarás aproximadamente 20 kilómetros por día (a veces más, a veces menos) veas desde donde debieras empezar. Por ejemplo, yo tenía 15 días disponibles, por lo que empecé desde León, haciendo 322 kilómetros hasta Santiago. Eso da un promedio posible de 22km al día.
  • Los meses de calor en España son julio y agosto, si decides hacer tu camino en esta fecha ten en cuenta que lo harás con otros miles de peregrinos (ya que los europeos tienen sus vacaciones en estas fechas y aprovechan para hacerlo) y esto dificultará que encuentres lugar disponible en los albergues. Por lo tanto, personalmente recomiendo hacerlo en abril, mayo, octubre o noviembre. Además, la paz que te da caminar sola y tranquila, sin tanta gente a tu alrededor, es maravillosa.
  • Los sticks (o palos para caminar) no son ultra necesarios, pero te ayudan (por el apoyo) en las bajadas y subidas de montaña. Yo no los compré y me fue bien.
  • Si no tienes a alguien que te acompañe, no te preocupes, harás amigos en los albergues y en el camino, todos son amables y muy generosos.
  • El camino es súper seguro. Puedes dejar tu teléfono cargando en un espacio común y nadie lo tocará. Doy fe de eso.
  • Camina a tu ritmo, no intentes alcanzar o pasar a los demás. El camino está para disfrutarlo. Si hiciste amigos, y quieres verlos de vuelta, pacten en que pueblo y albergue estarán parando y allí los verás para compartir nuevamente.

Tenés otras dudas? Preguntame en los comentarios que las respondo.

 

 

 

 

 

 

Tre volte in Italia.

Tre volte in Italia.

Corría el año 2014 y yo trabajaba temporalmente en la agencia de publicidad de mi padre donde un día (un poquito) al pedo chusmeaba Amazon en busca de una cámara profesional. Gasté feliz mi dinerillo en la nueva adquisición y a los minutos veo una foto en el grupo de wha de mis amigas. Mabel estaba en la oficina de TAM esperando su turno para comprar pasajes a Europa, en donde pasaría 3 meses en la casa de una amiga suya y luego lo pasaría viajando por un mes más. ¡¿WHAT!?. En ese mismo momento entre a Amazon de nuevo a solicitar un reembolso de dinero urgente; ya no quería la cámara, quería el viaje con ella, y ese era mi único dinerillo. Solucionado. Devolución exitosa. Compra de pasajes. Que comiencen los preparativos y la espera. Llegó al fin enero 2015 y me embarqué en la aventura de mochilear con una de mis mejores amigas por Europa durante 23 días. Recorrimos juntas Londres, Paris, Bordeux, Athenas, Amsterdam y Roma. Pero este post, es sobre mis 3 veces en Italia.


ROMA – Febrero 2015 

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Después de Londres, llegamos a Roma, una ciudad para mi bastante parecida a Buenos Aires, edificios altos,  veredas anchas y clima gris (bueno, era invierno). Pero esa fue solamente la primera impresión. Para conocer realmente a Roma debes ir a sus barrios antiguos, como el Trastevere, locación en partes de la película “Comer, rezar, amar” que aunque muy cliché, me encantó debido a que me identifiqué mucho con la protagonista y su sufrimiento de sentir que lo tienes todo y aun así no sentirte conforme o feliz. Pero esa es otra historia. Allí estábamos, para disfrutar como Julia Roberts de la comida. Probamos varias pizzas pero lamento informar, que para mí, los italianos no son los mejores haciendo pizza, ó sea, ¿donde está el queso amigos?. Pero si son los mejores haciendo helados. FATAMORGANA era el nombre de la heladería que debíamos probar, fuimos y nos encontramos con sabores ultra-artesanales como: sandia, higo, vodka, tabaco, wasabi, mozzarella, etc.

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Fontana di Trevi estaba en refacción por lo que no la vimos en todo su esplendor. Al Coliseo Romano no entramos por que carilla la entrada y Lau & Mabi estaban en modo: pobres mochileras. Pero si conocimos en el hostal a una chilena que estaba viajando sola por el mundo, en ese momento una gran novedad para mi que una mujer viajara sola.


VENECIA – Agosto 2016 

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En las vacaciones de mi Maestría de Turismo en Barcelona decidí hacer algunos viajes sola y otros con amigos, después de 5 días sola en la bella Irlanda aterricé en Venecia y fui a parar a las afueras de la ciudad de los canales, más específicamente, a la zona de carpas de un gran camping. Este lugar tenia un supermercado, un restaurante, una piscina y casitas pequeñas para los más adinerados.

Lo que no me gustó de Venecia es que está repleta y reventada de turistas por todas partes. Me hacia pensar que la ciudad perdió parte de su alma y personalidad gracias a esta situación. Esto parecía más una escenografía teatral perfecta con personas sacando fotos de todo, que un lugar de la vida real. Se dice (y se ve) que ya no hay autóctonos de Venecia viviendo allí y me imagino la razón, que insoportable puede llegar a ser no poder caminar tranquilo en tu barrio por tener que estar esquivando cientos de personas todo el tiempo.  Por esto, y admirando la hermosura auténtica y misteriosa de este lugar metido en el agua es que no tengo palabras para expresar lo increíble que habrá sido vivir allí en épocas en que el turismo aún no llegaba.

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POSITANO – Septiembre 2017 

 

De Barcelona a Nápoles, para llegar a Positano, se realiza toda una travesía. Mi viaje sería de un lunes a un viernes. Pero no. Perdí el vuelo del lunes por llegar tarde, según Easyjet. Aquí mi excusa: llegué al check in 40 minutos antes de que saliera el vuelo, por que la aerolínea estaba bien metida en una terminal desconocida y no sabía muy bien que bus me llevaba hasta allá. El tiempo daba para llegar al avión, pero nope, no me dejaron y debía pagar 100 euros para cambiar el vuelo al del día siguiente. Hell no!

Un mejor plan era comprar un nuevo pasaje con Ryanair por 50 euros, para el día siguiente. Martes al fin, tomo el vuelo y llego al pequeñito aeropuerto de Nápoles. Primero, debía llegar a la Stazione Centrale de Napoli donde segundo, tomaría un tren de una hora hasta Sorrento y tercero, un bus de 40 minutos hasta llegar al fin a Positano.

Indicaciones para llegar a Positano, si vas:

  • Desde el aeropuerto de Nápoles, a la salida, encontrarás un bus especial que va hasta la estación central de trenes por 4 euros.
  • En la estación de trenes, busca el logo que diga “Circumvesuviana” y síguelo.
  • Cuando llegues, compra en boleterías un ticket de 4 euros aproximadamente a “Sorrento”.
  • El viaje durará 1 hora y cuando llegues debes tomar afuera de la estación alguno de los buses que digan “a Positano”.
  • Ese viaje será de aprox 40 minutos, muchas curvas, vistas preciosas, mar, montaña y mareos.
  • Cuando llegues a la parada de Positano bajate (sin miedo pero con precaución) y caminá hasta tu destino. ¿Por qué? Sin ningún tipo de vereda para el peatón, con una callecita angosta, doble mano y de curvas todo el tiempo, debes caminar hasta tu destino intentando que no te atropellen los autitos y las vespas.

Si quieres bajar a la playa luego descubrí que para eso están las (interminables) escaleritas. Cuando me encontré con mi amiga Nabila me comentó que comas lo que comas en Positano es imposible engordar con tanta subida y bajada de escaleras. Este pueblito es un cuento mágico y precioso desde donde lo mires y venir aquí hizo que valga la pena el trámite largo que debo realizar en España para conseguir mi nacionalidad europea.

Mi amiga paraguaya y ahora italiana (gracias a sus abuelos) vive en Positano hace casi 2 años con Luigi, su novio. Ahora además la acompaña su mamá y su adorable perrita. Trabaja en un local turístico y tiene una vespa con la que salimos juntas a pasear en su día libre a Furore y Amalfi, bellezas costeras.

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Encontré esta foto de Julia Roberts comiendo pizza en este local de Amalfi para la escena de Comer, Rezar, Amar. Si, Elizabeth Taylor y Pierce Brosnan también estuvieron aquí.

Todo lo que quiero hacer antes de morir.

Todo lo que quiero hacer antes de morir.

Mi lista de deseos, o bucket list, está guardada en el bloc de notas de mi Iphone desde el 2015 junto con otras ciertas boludeces como:

  • Ideas de negocios.
  • Vómito de palabras y sentimientos random. Sobre el amor y el desamor sobre todo.
  • Relatos de viajes que nunca termino. La procrastinación en todo su esplendor.
  • To do list. Que normalmente not do.
  • Listas de pelis o series que quiero ver.
  • Cosas profundas o estúpidas que decimos entre amigas cuando no estamos en nuestro estado natural. Como por ejemplo: “Es que yo entendí lo que dijo pero después me olvidé lo que ya entendí” o “es que hay personas que tienen muchos talentos y ESE es su talento”.
  • Una lista de lindos nombres para mis futuros posibles hijos, o perros (?)
  • Relatos de momentos en los que estuve muy muy feliz.

En conclusión; cada celular (y bloc de notas) es un mundo y si sos tan aérea/o como yo lo que tengas ahí debe ser igual de freaky. Otra de las razones por las que escribo tantas cosas es que sufro de una grave ausencia de memoria y sé, que si no escribo sobre algo lindo que me pasó, irá al baúl de mis olvidos. Y eso es triste. Como back-up, por suerte, les tengo a mis mejores amigos Paola, Allan, Siegfried, Mabi o Ali que se acuerdan de todos los datos interesantes de mi vida, mucho más que yo.

– El lado bueno de mi mala memoria es que nunca estoy enojada o triste mucho tiempo. 

En fin. Me fui por las ramas. Tener una BUCKET LIST en donde puedo ir anotando todo lo que quiero hacer antes de morir es muy útil para mi por que de esa forma me mantengo despierta en este paso por la tierra, intentando hacer cosas que me hacen feliz.

Voy a compartir con ustedes la mía.

MY BUCKET LIST

  1. Nadar en las playas de Tailandia. Así es, yo soy una enamorada más de la peli The Beach con bbdlc Leo DiCaprio y QUIE-RO nadar ahí mismo donde le mordió el tiburón. (Maya Bay es el nombre de esa playa por si lo quieras agregar a tu bucket).
  2. (HECHO!) Caminar Santiago de Compostela. Esto es algo que puede que haga muy pronto ya que en mis planes está volver a España a recorrer y conocer sus pueblitos. Pero son 800km caminando desde Port Riu, Francia y emm.. eh.. bueno, 800.
  3. Ver una aurora boreal. ¿Quien no quiere esto?
  4. Aprender italiano, portugués y francés. 
  5. Viajar con Pao y Helenita. Mi mejor amiga y su hija, de ahora 2 años. Solo fuimos con Pao en el 2012 (aún no era mami) a Buenos Aires cuando cobramos la liquidación de la empresa donde trabajábamos juntas. Nos llovió todo el viaje. Hasta ahora no entendemos por que no fuimos a Cancun o que con esa plata. Young dumb pipol.
  6. (HECHO!) Vivir sola. Sigo con mis padres, y cuando viajo comparto casa con otra gente (que no me quejo, resultó en meses muuuy divertidos en Lake Tahoe y Barcelona).
  7. Tener un refugio de animales en donde pueda tener muchos perros. Sueño con un gran danés, o un terranova, o un san bernardo, o un pastor inglés. ¿Por que Dios!? ¿¡Por que no puedo tener uno gigante todavía!?
  8. Ver en vivo a Julia Stone, Mumford and Sons y a Soko. Mis artistas de música favoritos.
  9. Aprender a ejecutar el Ukelele. Ya lo compré y… ahí esta… y…. espero que se mejore.
  10. Recorrer en moto la Ruta 66 de EE.UU. Sin morir en el intento.
  11. Hacer deportes extremos como surf, wakeboarding o tirarme de un paracaídas. Sin morir en el intento.
  12. Ver el Cirque du Soleil. Caradura, estuvo en Paraguay y no me fui.
  13. Hacer algun dia el Workaway. Googlea na.
  14. (HECHO!) Hacer algun dia el Remote Work. Googlea na.
  15. Vivir en ASIA durante 3 meses. Exactamente en China, Japón, Tailandia, Indonesia, Cambodia, Vietnam y Malasia. Me encantan sus culturas tan diferentes a la mia, el budhismo, sus comidas, sus paisajes naturales y playas. Quiero estar el mayor tiempo posible absorviendo y sintiendome parte de eso.
  16. Participar del Festival o la Guerra del Tomate en España. Es que se ve re-diver!
  17. Remodelar una combi o transporte escolar y recorrer Latinoamérica con mi perro, novio inexistente, familia o amigo/s.

¡A la pucha, no quiere nada ella!

Pero la vida está para soñar, y para vivirse. No solo para el trabajo, la lucha y la rutina ¿verdad?

Ahora te aliento a que hagas vos hoy la tuya, la guardes, la veas cada tanto.. Y LA CUMPLAS.

 

 

 

 

Marruecos, un país mágico pero con muchas víboras.

Marruecos, un país mágico pero con muchas víboras.

Después de un bus nocturno al aeropuerto y dos horas de vuelo de Barcelona a Marrakech llegamos a Marruecos. País que desconocía totalmente. Ninguna expectativa. Recuerdo que mi compañera Luz preguntó en clase quien quería acompañarla y el país sonaba lo suficientemente exótico como para animarme a lanzar mi fácil “¡YO! ¡VAMOS!” A la travesía también se unió nuestra compañera Diane. Llegamos las tres Masters en Turismo a territorio desconocido. Luz me había mandado el programa del tour que estábamos contratando por los cinco días pero no le preste atención y nunca lo leí. Solo con el wifi del aeropuerto de Barcelona me enteré googleando cosas como que en Marruecos no venden alcohol, o que todos los precios se regatean, o que te falte todo pero nunca el agua (eso no hacía falta que me lo digan, mi cuerpo solito se iba a dar cuenta).

A la llegada nos recibe un señor con un saludo árabe y sonrisa de pocos dientes. No pronuncia más palabra y nos lleva a una camioneta. Dimos varias vueltas por la ciudad. Distraída al comienzo, hablando con las chicas y mirando la ciudad no sabíamos ni a dónde nos llevaban. En un momento nuestro chofer para el auto, conversa palabras inentendibles en árabe con otro vehículo, se bajan y este otro señor sube a nuestra camioneta. El nombre de nuestro nuevo chofer era Barack. -Obama? dije para cortar el hielo. -No; fue su respuesta. Ok, el nuevo no tenía mucho sentido del humor, hasta que se lo sacamos igual. Total, íbamos a convivir varios días.

Barack y sus secuaces (?)

Así, empezamos un viaje de 4 horas en las que ya impacientes Diane se anima a preguntar: a dónde vamos y cuánto falta?! -Vamos a iniciar el tour, pero faltan 6 horas. -QUE?! entre risas y comentarios de stress confiamos ciegamente en Barack. Por supuesto mi cerebro ya se imaginaba las cosas más catastróficas, si no nos caíamos en alguna de esas curvas de la montaña al abismo o moríamos por adelantar otros autos en curvas a 100km/h tal vez nos metían a alguna casa y entre muchos hombres nos extirpaban órganos o cosas peores (hay peores?). Mis compañeras me callaron la boca con el lema “deja fluir”. -Glup, ok.

Al transcurso ya de 10 horas y de pequeñas conversaciones en español con Barack, muchas curvas y ganas de vomitar, preocupaciones, risas y dormidas, iniciamos el último trecho activando la 4×4 en una especie de Salar de Uyuni arenoso en donde no entendes cómo el conductor sabe hacia dónde ir, sin rastro de camino y absolutamente todo norte sur este oeste igual. Hasta que al fin llegamos a un hotel en el Desierto del Sahara (que!? estoy en el Sahara!? Wow. Ok!). Este lindo hotel es la casa de Barack y de Lahcen, su hermano y nuestro guía oficial, que al fin íbamos a conocer.

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Un desayuno berbere.

Lahcen tiene 31 años, trabaja independiente en turismo hace varios años organizando tours en Marruecos. Recibe grupos de personas de todo el mundo, casi siempre por recomendaciones boca en boca. Proviene de una familia nómada Berbere que vivía en el desierto de sus animales, mudándose cada cierto tiempo. Como la escuela no es obligatoria en Marruecos ninguno de sus hermanos asistió pero Lahcen se mudó a un internado y estudió hasta la universidad. Lahcen habla Berbere, árabe, francés, inglés, catalán y todo tipo de español usando palabras como “zarpado” de los argentinos y “no mames” de los mexicanos. Yo le enseñé la palabra “purete”.

Berbere significa “Alma Libre” y su lema es “Vivir el hoy, mañana es otro dia”.

En Marruecos se hablan dos idiomas oficiales, el árabe y el berbere. Así mismo existen dos estilos de vida, el musulmán, donde las mujeres por su religión y según sus familias tienen matrimonios arreglados y desde su primer periodo se tapan mostrando solo la cara, otras los ojos, otras un solo ojo y otras absolutamente todo; y el Berbere en el que básicamente podes hacer lo que se te de la regalada gana, ellos deciden si quieren taparse o no, rezar o no, casarse o no. Una curiosidad que escuchamos es que si alguien paga en un restaurante Berbere por un plato de comida y se queda con hambre puede seguir comiendo sin volver a pagar. Ambos grupos conviven muy bien, pero no son precisamente amigos. Con las chicas optamos por la vida Berbere durante nuestros días en este interesante país.

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Game of Thrones, anyone?

Tras una idea de Lahcen fuimos al desierto de noche a hacer una fogata y a brindar por el cumpleaños de Luz. En absoluta oscuridad caminamos durante 10 minutos adentrándonos en el desierto, matándonos de risa intentando con mucha dificultad subir las dunas y que nadie me deje atrás (después de escuchar que podían haber víboras, mi mayor fobia). Lahcen nos contó una historia en la que una vez una chica se había apartado de su grupo en el desierto para hacer pipi y no regreso por horas. Otro campamento llamó a Lahcen (si, en el Sahara hay recepción telefónica) a avisarle que había llegado allí perdida. Un milagro pensando que es el desierto más grande del mundo y que una persona puede sobrevivir hasta 2 horas sin agua, bajo el sol y arena hirviendo. Nota mental: NO apartarse, NO apartarse. Al encontrar el spot, sacamos el champagne de 7 euros que habíamos comprado antes en el duty free con la riquísima torta que nos regaló Lahcen y disfrutamos allí tirados de las millones de estrellas que teníamos solo para nosotros.

Fuego, alcohol, desierto, cumpleaños y estrellas.

Al día siguiente nos despertaron con un desayuno delicioso y nos llevaron a conocer a una familia nómada. En el medio de la absolutamente nada, una señora muy mayor con 9 hijitos de todas las edades nos saludaban y recibían súper felices. Éramos el entretenimiento de su día. Nos dirigimos a una casita hecha de tronquitos y alfombras en el piso a comer la sandia que Barack les había llevado, jamás vi comer con tanto disfrute. Por supuesto no nos entendíamos nada, pero los niños reían, nos robaban el celular para tocarlo y corrían perseguidos por la que más energía siempre tiene; Luz. Cabe destacar nuestras edades, Luz 42, Diane 30 y yo 26.

Seis de los nueve hermanitos nómadas.

Los días transcurrieron con un calor intenso. En Marrakech cada cierto horario todas las actividades paran y la gente se pone a rezar desde donde sea que este, en dirección a la Mezquita. Sus rezos son con cánticos y agachandose de rodillas y cabeza al piso para volver a levantarse y repetir lo mismo por varios minutos. La plaza principal de esta ciudad contiene un mercado lleno de laberintos, de gente gritando y hasta intentando adivinar tu nombre para que te acerques a comprar algo. Uno acertó mi nombre a la segunda vez y me dejó im-pac-ta-da. Varias clases de víboras amaestradas bailaban al son de sus musiquitas árabes y otros hasta te las acercaban a la cara por si quisieras una foto con ellas. Vale decir, que yo pasaba muy lejos, con los ojos cerrados, corriendo y a veces llorando por estos lugares. Puedo decir que me salve y no tuve que ver a ninguna.

No sabia lo que me esperaba en Marruecos, ni siquiera estaba en mi wish list de países por visitar. Pero me sorprendió y animo a todos los lectores a que lo visiten; así, con su calor y sus víboras es el sitio más curioso en el que haya podido estar. Entre otras cosas, también visitamos sets de grabación de Game of Thrones y anduvimos a camello por el desierto, la última una experiencia un poco dolorosa para la entrepierna, pero es para una vez en la vida.

No quiero ser densa con estos temas, pero no colaboro con el maltrato animal y siento que lo hice subiéndome a un camello. Se que sin eso no es una experiencia completa, pero era notable que algunos camellos no querían trasladar a gente encima, son obligados y debemos ser conscientes de eso. En mi caso particular, estoy arrepentida de haberlo hecho. Colaboraciones al maltrato también pueden ser: nadar con delfines, sacarse fotos con tigres o monos, montar elefantes, pagar por ingresar a acuarios, zoológicos o ver shows de animales. Esto es importante, pasa la voz.

Mira el videito!

 

Irlanda, mi primer viaje sola.

Irlanda, mi primer viaje sola.

El país que más anhelo conocer hace años, junto con Tailandia. No sé por qué. Recuerdo haber visto una película bastante cliché llamada “El año Bisiesto” y haberme enamorado del protagonista irlandés, de los paisajes verdes, castillos, acantilados, los caminitos angostos, cervezas y barcitos perdidos de mala muerte, hasta la lluvia parece más especial allí.

Ahhhhh, al fin podía ir.  Pero no fue tan fácil. Primer gran error de viajera solitaria, no rechequear de que aeropuerto de Bruselas salía a Dublin. Tristemente perdí mi vuelo por asumir que salía del National AirPort y llegando veo que mi vuelo no estaba en las pantallas. Al ver mi boarding pass veo que decía Charleroi AirPort de Bruselas, a dos horas de donde estaba.

No llegaria a  tiempo y al taxi que pregunte sobre la poca probabilidad de llegar me quería cobrar el triple de lo que costaba mi vuelo. No quedo más que mantener la calma, comprar otro vuelo para el día siguiente y ver en qué lugar cerca del aeropuerto quedarme a dormir.

Después de un día perdido pude tomar correctamente mi vuelo a Dublin y comenzar este sueño.

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¿COMO EMPEZÓ EJU?

¿COMO EMPEZÓ EJU?

Su sueño era ser azafata, para poder viajar por todo el mundo. Al terminar el colegio, como muchos de sus amigos no tenia idea de que hacer después, sabia que tenia que seguir estudiando, pero qué!?. Su papá le llevaba periódicos y revistas todos los domingos y le mostraba como el campo del turismo empezaba a crecer y prometer un lindo futuro (de viajes? ojalá!).

Laura probó Hoteleria y Turismo en la Universidad Nacional.

En el segundo año de la carrera, su mamá le pidió que presentara una propuesta de viaje de fin de año al 6to grado del colegio de su hermanito menor, ella tomó el desafió y se inmerso en el gran misterio de organizar un tour.

Luego de llamadas, mails, visitas a proveedores y más mails, con 21 años, se presentó en trajecito y zapatos altos a la reunión de propuestas ante los padres del curso y otras agencias de viajes, con una seguridad no tan segura presentó su paquete; este consistía en un día de paseo a la Hidroeléctrica de Itaipu y por la tarde al parque acuático, Acquamania, en Foz. Luego de muchas preguntas de los padres, finalmente, le dijeron que su paquete era el elegido (!!!).

El viaje se realizó y todo salió genial. Ahí ocurrió; ese momento en el que te decís a vos mismo ESTO ES LO QUE QUIERO HACER CON MI VIDA.

Volviendo en el bus a Asunción, una de las madres pidió la palabra y la felicito por la organización del viaje y trabajo con el grupo, todo el bus aplaudió. Click! No hizo falta más. Reconoció que su camino era la organización de viajes.

Pero ahora como continuaba? El siguiente paso, era trabajar en una agencia de viajes!

Consiguió entrar a una, pero sus días eran muy aburridos. Entraba muy temprano y salia muy tarde. Todo su día había pasado frente a una computadora intentando vender via mail paquetes de viajes que ni siquiera a ella le atraían. Se acercó a su jefe y le propuso crear viajes para ellos, organizarlos, buscar destinos o congresos interesantes y formar grupos. Al jefe la idea le encantó y a ella, mientras conversaba con el, se le prendía la lamparita.. si era eso lo que quería hacer, lo tenia que hacer para ella y no para otros… Así, al tercer día de trabajo, renunció.

EJU entonces, nació en el 2013, con la organización del viaje al Encuentro Latinoamericano de Diseño en Buenos Aires. Buscó un buen transporte, un lindo hostal para hacer el viaje más económico y agregó el Parque de Diversiones de La Costa en su paquete. Creó un afiche con pobres habilidades de diseño gráfico y caradura fue a las universidades a pegar afiches y entrar a los cursos a hablar con los alumnos para lograr que se inscriban a su viaje. Tras los primeros inscriptos al viaje se arriesgó y pagó las señas del bus y alojamiento. El terror iniciaba, sentía mucha preocupación por las noches, no podía dormir por las dudas que inundaban su cabeza con cuestiones como: y si el bus no se llena? y si decepciono a la gente? y si algo sale mal?.

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Gracias a Dios y a las fuerzas del universo no se rindió. El bus se llenó y el viaje inaugural arrancó. Todo salió genial, conoció gente increíble que la fue ayudando en el camino y seguidores fieles de la nueva agencia de viajes creada de solo muchas ganas. De este viaje inaugural se formaron nuevos amigos, nuevas parejas y hasta familias, aha.

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En la actualidad, Laura estudia una Maestría en Gestión del Turismo Internacional en Barcelona con el objetivo de hacer crecer y estructurar a EJU de la mejor manera. Nunca consiguió ser azafata, a veces los planes que Dios tiene para uno son distintos a los que uno pensaba, lo importante es que cada paso hecho sea encaminado a un sueño, el de ella, conocer el mundo y no quedarse siempre en un mismo lugar. Su deseo actual es hacer de EJU una agencia de roadtrips online, que funcione perfectamente desde donde ella este y sea reconocida a nivel regional como un emprendimiento de alto servicio en calidad, con propuestas de viajes creativas y facilidades económicas para que todos los aventureros de corazón que la siguen puedan también, conocer el mundo.

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EJU nació de una persona que tuvo ganas de emprender con una idea y tener el control de su propio camino. El secreto para emprender es bastante simple, tirarse a la piscina. Por que qué es lo peor que puede pasar? y si eso pasara, seria tan grave? y si no lo haces, podrías vivir con eso? o te martillará toda tu vida?.

El equipo de EJU cree que lo que necesita el mundo, es más gente que ame lo que hace. Tirate a la piscina. 

Mi ridículo sueño

Primeros días de mi año en España

Primeros días de mi año en España

Le tengo alergia y rechazo crónico a la rutina. El que me conoce sabe que mi habitación no dura más de 2 meses sin cambiar la cama y muebles de lugar. Necesito viajar a algún lugar nuevo al menos una vez al año, sigo siendo como una niña pequeña que necesita descubrir cosas todo el tiempo o se aburre, se deprime y siente que muere lentamente. Mi cuerpo no puede cumplir un horario de oficina de 7 a 6 de la tarde y mi cabeza comienza a delirar si debo concentrarme demasiado estudiando por más de 1 hora, hasta el ruidito del ventilador será más interesante, a no ser que encuentre otra distracción, como una mosca.

Mi familia no es millonaria, nunca me dieron una “mesada”. Vivo bien por qué tengo el amor de mi familia y amigos, un techo sobre mi cabeza, un seguro médico y comida en la heladera, todo gracias al esfuerzo de mis padres. Pero si quiero hacer un viaje, pagar un transporte público, tomar un taxi, ir a algún concierto o hacer alguna salida con amigas, siempre, desde que tengo ganas de hacerlo me lo pague yo misma. Trabajo desde los 14 años, rebuscándome, mirando anuncios en los periódicos, yendo a entrevistas de trabajo, sin éxito por ser tan chica. Así que, como muchos que buscan tener su propio dinero, empece lavando platos en casa, ayudando a mamá con los niños del Kinder a enseñarles ingles y a utilizar la computadora, fui promotora de supermercado matándome la espalda aburridisima por horas ofreciendo boludeces y otras promotora de una empresa telefónica donde al menos pude ir a matarme la espalda en conciertos. Ya cuando fui más grande pude ser la profesora oficial de los niños de 2 y 3 años en el Kinder de mama. ¡Qué hermoso trabajo fue ese!. También entre a trabajar a una aerolínea en horarios de madrugada haciendo Check in y viendo despegar y aterrizar aviones mientras me divertía tanto con la que sería mi mejor amiga. ¡Qué hermoso trabajo también fue ese!

Y me rebusque y siempre me rebusque para mantenerme trabajando, intentando siempre que sea de cosas que me gustaran, para no sentir ese aburrimiento y disconformidad con mi vida.

Un día de esos que casi no ocurren por las responsabilidades de cada día, pare y me escuche a mí misma. Me pregunté cuál era mi sueño. Mi ridículo sueño era viajar; pero no como una turista, mi sueño era vivir en diferentes países cada cierto tiempo. Me mueve ser parte de un lugar diferente del que vengo, entender sus medios de transporte y saber moverme sola, haber probado todas sus comidas y poder entenderme con la gente local. En si, aprender de una nueva ciudad y quedarme allí por un tiempo hasta que sea hora de mudarme de nuevo, como los muebles de mi habitación.

Cien millones de obstáculos para esto, o al menos dos muy cruciales: fronteras/cuestiones legales y el dinero/trabajo. No lo tengo todo resuelto, pero descubrí que el secreto es escucharse a uno mismo, sentarse y aclarar contigo que es lo que querés, que es lo que te hace feliz, que es lo que no te hace feliz. Bien. Ahora, ¿cuales son los obstáculos para conseguirlo? ¿Cuales son las soluciones? ¿Cuales son los pasos para llegar a eso? 1.627.664 pasos. Ok. Empecemos por el 1, seguirá el 2, el 3 y así llegaremos, en algún momento. Come y dormí pensando en eso. Si si, obvio, es muy importante sobrevivir pero también lo es VIVIR. ¿Cuantas vidas pensás que tenemos? Tal vez reencarne como la nieta de Zuckerberg pero que yo sepa y por el momento solo tengo esta vida, con el ridículo sueño de vivir en muchos países y descubrir cosas nuevas. No me voy a conformar, no voy a descansar. Mi vida y mi tiempo en esta Tierra es único y valiosísimo.

Vale la pena luchar por un ridículo sueño.